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Sangrado durante el segundo y tercer trimestre del embarazo

Carolina de del Sangrado durante el embarazo No hay comentarios

Los sangrados genitales durante el segundo y el tercer trimestre del embarazo pueden tener distintas causas. Si bien la posibilidad de un aborto espontáneo sigue estando presente hasta el momento del parto, las posibilidades de que esto ocurra van disminuyendo a la vez que van aumentado las semanas de embarazo, siendo mucho más frecuente durante el primer trimestre.

Otro tipo de sangrado genital puede deberse a un desprendimiento prematuro de membranas placentarias, que se produce porque la placenta, que es un órgano fundamental para el intercambio de sustancias entre la madre y el feto, se desprende de su implantación a nivel uterino. El desprendimiento prematuro de membrana es una situación compleja que requiere una atención médica especializada de forma inmediata, ya que hay riesgo tanto para la mujer como para su bebé.

La presencia de pólipos cervicales (en el cuello del útero) puede producir sangrados genitales en cualquier momento, pero pueden intensificarse durante algunas etapas del embarazo. En general los sangrados por pólipos son de poca cantidad e intermitentes, y se deben a un problema de salud previo sin vinculación con el embarazo, aunque existen determinados cambios fisiológicos en el embarazo que predisponen a un mayor sangrado de los mismos.

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La infección del cuello uterino es frecuente durante las distintas etapas del embarazo, debido a modificaciones en las características de la vagina. La aparición conjunta de flujo de color blanco u otra coloración con feo olor está indicando la presencia de una infección genital. Algunas infecciones genitales durante el embarazo pueden presentar sangrados de escasa cantidad, intermitentes y que se detienen de forma espontanea.

De manera similar, las relaciones sexuales pueden producir un mínimo traumatismo a nivel del cuello uterino, que puede provocar pequeños sangrados. Esta situación no requiere que el sexo sea suspendido durante el embarazo, sino que debe disminuirse la intensidad, evitando que se produzcan mínimos sangrados genitales que puedan alarmar rápidamente a la pareja. Por eso esta situación debe ser advertida por médico de forma previa, para evitar nerviosismo y preocupación.

La placenta previa es una ubicación anormal de la placenta a nivel de las paredes uterinas, que también puede predisponer a la embarazada a tener sangrados genitales, además de otras complicaciones potenciales. La ubicación de la placenta a nivel de la parte baja del útero hace que esté más predispuesta a sangrar a medida que aumenta de tamaño el feto, sus anexos embrionarios y el útero.

Existen algunas situaciones que predisponen a tener una placenta previa, como haber tenido múltiples embarazos, un útero de forma anormal o embarazos múltiples. Todas estas situaciones aumentan el riesgo de que la embarazada tenga una placenta previa, pero aún así puede tener un embarazo normal, que deberá ser controlado más de cerca, en especial ante la aparición de sangrados genitales. El médico indicará algunas recomendaciones en los cuidados y reposo en el caso de suceder.

Finalmente, otra causa posible de sangrado genital es el parto prematuro, que es cuando el trabajo de parto se inicia antes de las 38 semanas de gestación. Incluso puede ocurrir con bastante antelación, iniciándose con dolores, como contracciones, y sangrados de cantidad variable. Un parto prematuro requiere la consulta con el especialista, quien valorará los pasos a seguir. Cuantas menos semanas de gestación tenga el feto, más riesgoso es el nacimiento, tanto por parto vaginal como por cesárea, debido a la inmadurez de su sistema respiratorio.

El médico de confianza deberá orientar a la mujer durante el embarazo para que pueda despejar todas las dudas, además de anticiparse a situaciones que puedan ocurrir. En algunos casos la embarazada necesitará hacer reposo, especialmente si tiene varios sangrados, también denominados “pérdidas”. Otras situaciones requerirán evitar las relaciones sexuales hasta que el médico lo indique.

Es importante que la mujer que presente un sangrado lo reconozca precozmente e identifique sus características, para luego ser transmitidas al profesional encargado de su seguimiento. En muchos casos puede ser necesario realizar estudios para un correcto diagnóstico del problema, y así poder proceder con un tratamiento adecuado.

Todo sangrado genital durante el embarazo es una situación potencialmente grave, por el riesgo posible que corre la madre y su hijo. La embarazada nunca debe tomar medicamentos por cuenta propia sin la indicación de un médico, porque no todos están aptos e implican distintos riesgos para su salud y la del bebé.

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