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Saber si estás embarazada

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Como ya se ha explicado, a través del coito es posible que los espermatozoides del hombre, contenidos en el líquido seminal, ingresen al tracto genital de la mujer, y asciendan en búsqueda del gameto femenino. El óvulo se unirá solamente con un espermatozoide, formando un nuevo organismo. La célula resultante es completamente diferente a cualquiera de los padres, porque se produce una conjunción de los genes maternos y paternos.

El embarazo se define como la etapa desde la fecundación, pasando por la implantación, hasta el nacimiento durante el parto, que implica una gran cantidad de cambios funcionales, anatómicos y fisiológicos, que se traducen en síntomas y signos comunes durante éste periodo.

Para pensar que una mujer puede estar embarazada, primero debe encontrarse en su etapa fértil, es decir, que haya pasado la menarca y no haya llegado a la menopausia. Dentro de ese rango, que va desde la adolescencia hasta los cincuenta años, aproximadamente, la mujer tiene posibilidades de estar embarazada si mantiene una vida sexual activa sin el uso de ningún método de barrera u otro tipo de anticonceptivo.

Se pueden encontrar distintos tipos de signos y síntomas del embarazo, que nos permitirá asegurar, con mayor o menor confianza, el hecho de que se haya producido una fecundación y una implantación uterina exitosa. Dentro de los signos presuntivos se encuentran: amenorrea, cansancio, tensión mamaria, cambios en los gustos de los alimentos, aumento de las ganas de orinar, cambios a nivel de la mucosa vaginal.

Síntomas inespecíficos precoces (cuando debería presentarse la menstruación)
– Sensación de hinchazón de las mamas y/o sensibilidad en los pezones.
– Fatiga o cansancio o somnolencia.
– No viene la regla pero hay síntomas o sensaciones de tipo premenstrual.
– La temperatura basal del cuerpo se mantiene alta (alrededor de 37 grados).
– Sangrado por implantación del huevo.
Síntomas inespecíficos conocidos (Después de unos 5 a 10 días de atraso)
– Nauseas y/o vómitos.
– Sensibilidad aumentada a los olores.
– Rechazo a ciertos alimentos.
– Ganas de orinar con mayor frecuencia.

Uno de los primeros signos que se asocia con la posibilidad de un embarazo es la ausencia de menstruación, conocida como amenorrea. Este concepto es válido si la mujer venía menstruando de forma normal y no se encuentra con ninguna patología o en la menopausia. La falta de la menstruación suele ser el primer signo que la mujer identifica y asocia, casi inmediatamente, con la posibilidad de un embarazo. Hay que tener en cuenta que la amenorrea debida a una gestación es muy evidente en aquellas personas que tienen ciclos menstruales regulares.

En el caso de mujeres que son irregulares es casi imposible que identifiquen una amenorrea, porque ya forma parte de las características de sus ciclos. Hay que considerar también, como ya se ha mencionado, que existen otras causas de amenorrea no gravídicas, como el consumo de medicamentos, enfermedades de la glándula tiroides, estrés y ansiedad importantes.

Dentro de los signos sugestivos de embarazo también se destacan las náuseas y los vómitos, especialmente durante la mañana, que es cuando se produce un pico en la secreción de hormonas sexuales en caso de un embarazo.

La mujer presuntamente embarazada también puede tener fatiga (pocas ganas de hacer las cosas), y siente como que las fuerzas no le dan para hacer las actividades de su vida diaria; también se puede presentar cansancio e, incluso, algo de somnolencia. Este cuadro lleva a que la mujer que posiblemente esté embarazada tenga una gran necesidad de dormir. No se le ha encontrado una causa clara a este motivo, pero se cree que se vincula a los efectos hipnóticos y tranquilizantes que tiene la progesterona, secretada en altas cantidades durante el embarazo.

Un signo un poco difícil de definir es que la mujer indique trastornos en su percepción de olores y sabores. Generalmente rechaza algunos olores y sabores en particular, en especial los fuertes. Además esto puede ser acompañado por deseos de comer algunos alimentos en específico, los famosos “antojos”. Los antojos suelen ser más comunes durante el segundo y tercer trimestre, siendo reconocidos por la sociedad como algo típico y habitual de las embarazadas.

Se cree que el rechazo a algunos olores y a ciertos alimentos tiene un componente heredado de nuestra base animal como mecanismo de protección. Como adaptación genética los animales rechazarían el consumo de algunos alimentos para protegerse de intoxicaciones, especialmente las madres embarazadas.

La mujer también refiere una tensión mamaria, aumentada la turgencia y consistencia de sus pechos, además de una sensación especial a nivel de las areolas; la acción es producida por el incremento hormonal.  El cambio en la coloración vaginal también es producido por la acción hormonal, una diferencia que nota la mujer en sus genitales.

También aparece un fenómeno de estiramiento de la piel de forma creciente a nivel abdominal y pélvico, que posteriormente podrá determinar la aparición de estrías, que suele ser un tema de gran preocupación para las mujeres.

El aumento en el tamaño uterino de forma progresiva comprime la vejiga que, en conjunto con la acción hormonal sobre los músculos, incrementa los deseos de orinar, haciendo que la mujer tenga que ir más cantidad de veces a evacuar su vejiga; esta compresión de la vejiga va aumentando a medida que avanza el embarazo. No hay que olvidar que el útero es un órgano que multiplica varias veces su tamaño original; en principio presiona hacia abajo, donde se localiza la vejiga, pero luego crecerá hacia el abdomen permitiendo que el feto, los anexos embrionarios, la placenta y el líquido amniótico entren dentro de su cavidad.

Los signos de presunción aportan un cierto grado de certeza en la posibilidad de un embarazo, pero muchos de estos pueden ser explicados por otros cuadros clínicos u otros problemas de salud, por ello se los llama inespecíficos. Por este motivo se buscan los signos de probabilidad de embarazo, que aportan un alto grado de confianza para confirmar que la gestación es positiva.

El principal de estos signos es la búsqueda de la gonadotrofina coriónica humana en la orina materna o en su sangre. Dicha hormona comienza a ser secretada a los pocos días de producida la fecundación. Ésta es un signo fundamental para determinar que la mujer se encuentra embarazada. Todos los test estándar que se realizan con un muestra de orina se basan en la búsqueda de la gonadotrofina coriónica.

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Como esta hormona se puede medir a partir del décimo día de producida la fecundación, resulta un estudio muy sensible. En caso de ser positivo, no genera dudas de que se trata de un embarazo. Un resultado negativo puede indicar que no ha habido fecundación, pero también que la misma ocurrió hace menos de diez días. Para mayor tranquilidad se recomienda repetir la prueba a los diez días del primer test de embarazo. La búsqueda de la gonadotrofina coriónica humana puede realizarla la mujer con un test de orina, pero el médico solicitará, a través de un análisis, la cuantificación de la hormona en sangre para la confirmación del embarazo.

Otro signo de probabilidad de embarazo es el aumento del tamaño abdominal, que ocurre por el crecimiento uterino, y que puede ser identificable entre las 10 y las 12 semanas de gestación. Existen algunos problemas de salud, como tumoraciones uterinas o miomas, que pueden determinar un crecimiento uterino de causa no gravídica. Pero dicho signo, en conjunción con el resto, aumenta mucho las posibilidades de que se trate de un embarazo.

En la evolución de la gestación también se podrán encontrar otros signos de probabilidad de embarazo, como por ejemplo la palpación del feto por parte de un profesional de la salud entrenado, a través de la palpación abdominal. Este signo, de todas maneras, no suele aparecer antes de las 18 semanas de gestación. De forma más precoz se puede percibir la aparición de contracciones a nivel uterino como forma de mejorar el intercambio sanguíneo a nivel de la placenta; las contracciones son leves, pero la mujer las puede identificar y son completamente normales.

Finalmente están los signos de certeza; su presencia confirma sin lugar a dudas que se ha logrado una gestación exitosa. La identificación de los latidos fetales independientes a los de la madre confirma la presencia de un feto. En este caso la dificultad radica en que los latidos fetales pueden ser escuchados recién a partir de la semana 20 de embarazo.

El otro signo de certeza lo constituye la ecografía, que va a mostrar la presencia de uno o más fetos dentro de la cavidad uterina, así como la presencia de los anexos embrionarios y la placenta en el segundo trimestre del embarazo. 

Existen distintas escalas dentro de los signos y síntomas de embarazo, los cuales proporcionan distintos niveles de seguridad de que se trate de una gestación. Hay que tener en cuenta que se deben encontrar varios de los signos presuntivos de embarazo, porque estos, de forma aislada, pueden interpretarse como otros problemas de salud. Por ejemplo, la aparición de náuseas y vómitos puede interpretarse como un problema digestivo, mientras que el incremento de los deseos de orinar también puede interpretarse como un problema de infección urinaria.

El diagnóstico de embarazo es más difícil cuanto más precoz es; a medida que pasan las semanas, aparecen signos más específicos que permiten confirmar correctamente el diagnóstico. Los signos de probabilidad, especialmente la cuantificación de la gonadotrofina coriónica humana, es uno de los principales que deben valorarse.

En la evolución del embarazo los signos de certeza, como una ecografía, no dejan lugar a dudas de que se está llevando adelante un embarazo.

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