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Relaciones sexuales sin seguridad

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Desde un punto de vista biológico, las relaciones sexuales permiten la unión del gameto masculino con el gameto femenino dentro del tracto genital de la mujer, con el objetivo de que se produzca la fecundación y se origine un cigoto, es decir un nuevo individuo.

Las relaciones sexuales no con la finalidad de la procreación, sino con un fin puramente recreativo, de disfrute y placer se han extendido ampliamente en la mayoría de las sociedades del mundo. El problema en este aspecto es que existe el riesgo de producirse un embarazo no planificado, además del riesgo de contagio de enfermedades de transmisión sexual. Por este motivo han surgido en las últimas décadas métodos anticonceptivos más modernos y eficaces, como forma de evitar una concepción no planificada.

Mantener relaciones sin protección expone a la posibilidad de que se produzca una concepción y un posterior embarazo. El problema comienza si la pareja no desea tener hijos o no desea que sea en ese momento. También puede darse la situación en que la pareja no sea estable y solamente hayan tenido uno o unos pocos encuentros por mero disfrute. Lo cierto es que las relaciones sexuales sin protección expone a ambos a que se produzca una fecundación, especialmente si sucede durante los días fértiles de la mujer, que van desde 4 o 5 días antes de la ovulación, hasta 2 días después de ésta.

La utilización del calendario, con el fin de determinar las fechas en que la mujer tiene una mayor posibilidad de quedar embarazada se requiere ser completamente regular en el ciclo menstrual. Además, por ser un método que puede ser influenciado por múltiples factores, no se considera un método anticonceptivo confiable.

El coitus interruptus, que consiste en que el hombre no eyacule dentro de la vagina, sino que lo haga afuera, no es un buen método de protección frente al embarazo por varios motivos: primero por que el hombre debería conocerse completamente y poder controlar su eyaculación, para retirar el pene en el momento indicado; y por otra parte, el líquido preseminal que se secreta antes de la eyaculación también contiene espermatozoides que pueden producir un embarazo.

Los métodos naturales para evitar los embarazos, como el del calendario, los cambios en la consistencia del moco cervical, la temperatura corporal o el coitus interruptus, tienen una relativa efectividad en evitar los embarazos, razón por la cual se recomienda el uso de otros métodos.

Los métodos reversibles efectivos para evitar los embarazos son la toma de pastillas anticonceptivas, el uso del preservativo masculino o del femenino, y el dispositivo intrauterino. Dichos métodos, bien utilizados, tienen una efectividad similar, con una muy alta tasa de obtener el resultado buscado. 

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También hay que tener en cuenta que existen métodos permanentes, como la ligadura tubaria. Para que el hombre no tenga posibilidades de tener hijos existe la vasectomía, que impide que los espermatozoides formados en ambos testículos sean liberados con el líquido seminal durante la eyaculación.

Sin duda que el aspecto del embarazo es un tema clave a la hora de mantener relaciones sexuales sin protección, pero no hay que olvidar que el sexo implica un contacto íntimo entre dos personas, que intercambian diversos fluidos que pueden contener microorganismos capaces de producir enfermedades.

Existe una amplia lista de enfermedades que se transmiten mayoritariamente por vía sexual, denominadas “enfermedades de transmisión sexual” (ETS). Tanto en las parejas estables como en las esporádicas se debe considerar el riesgo de contagio de ETS, porque ocurre por el contacto directo de diversos fluidos corporales (como saliva, semen, líquido preseminal, líquido vaginal) con las distintas mucosas (tanto oral y vaginal, como anal).

Las enfermedades de transmisión sexual han ido aumentado a nivel mundial de forma alarmante en las últimas décadas, siendo necesario un enfoque integral para su prevención por parte de todas las personas. Las causas de dicho aumento han sido variadas y múltiples, pero se destaca una situación social consumista y superficial con una mayor apertura sexual, una menor fidelidad de las parejas y la menor duración de las parejas estables por divorcios. La lista de factores que influyen puede ser muy extensa, pero las variaciones en las conductas y comportamientos sexuales son los que han producido mayores cambios.

Las ETS pueden ser producidas por bacterias, virus e incluso parásitos. Entre las enfermedades bacterianas se destaca la gonorrea, la sífilis, la clamidia; entre los virus, el herpes genital, el papiloma humano, el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), la hepatitis B y C; y entre los parásitos se destacan los denominados “piojos pélvicos”.

El contagio de las enfermedades de transmisión sexual ocurre desde una persona infectada, que puede tener pocos síntomas o, incluso, no tenerlos, que a través de sus fluidos contagia los microorganismos a otra u otras personas.

Una posibilidad para evitar el contagio de estas enfermedades es no mantener relaciones sexuales. Si esa no es una opción, el preservativo constituye un método de barrera que impide que las mucosas y los fluidos entren en contacto, evitando el contagio cruzado.

El preservativo más difundido a nivel mundial es el masculino, que se debe colocar en el pene erecto antes del coito, y tiene que ser retirado luego de la eyaculación, como forma de impedir el contacto del esperma y del líquido preseminal con la mucosa oral, vaginal o anal. Además de ser un método para prevenir el contagio, el preservativo constituye un método anticonceptivo, porque impide que los espermatozoides contenidos en el líquido seminal ingresen al aparato reproductor femenino.

También existen preservativos femeninos que se han comenzado a comercializar. De esta manera la mujer adquiere un rol aún más preponderante al tener el poder de decisión sobre el uso de un método de barrera para su protección personal o como forma de evitar un embarazo.

El preservativo de látex es un adecuado método para prevenir el contagio de ETS a las que se exponen las personas que tienen sexo sin protección. Este objeto no incomoda, debería ser integrado como un elemento habitual en el momento del coito cuando se trata de parejas eventuales.

El riesgo de contagio de las infecciones de transmisión sexual varía según el microorganismo del cual se trate y del tipo de relaciones sexuales que practique la pareja. El mayor riesgo de contagio se produce con el sexo anal sin protección, porque el recto es un órgano que no está preparado para el coito, existiendo un peligro de microsangrados, lo que aumenta el riesgo de contagio. Luego le sigue el sexo vaginal sin protección; y, finalmente, el menor riesgo se da con el sexo oral.

Hay que tener en cuenta que el contagio depende de la situación y del riesgo, es decir, que una persona puede tener un solo contacto sexual sin protección y adquirir una ETS, o puede mantener múltiples contactos con diversas personas y no contagiarse. Como regla general: a mayor número de relaciones sexuales sin protección y con mayor número de diferentes personas, el riesgo se incrementa de forma proporcional. La fidelidad de las parejas y su estabilidad constituyen factores protectores para disminuir la transmisión de enfermedades de contagio sexual.

La dificultad en el combate y en la prevención de las infecciones de transmisión sexual radica en que muchas de las enfermedades no producen síntomas visibles, lo que genera que la persona afectada se sienta sana o con muy pocos síntomas. Además, los síntomas vinculados a la esfera genital suelen ser muy difíciles de consultar con el médico por la vergüenza o por otros aspectos que se ponen en juego en el ideal de la gente.

La decisión de mantener relaciones sexuales sin protección debe ser un aspecto conversado, discutido y acordado por ambos miembros de la pareja, en donde la fidelidad entre ambos es un eslabón clave de la confianza. También es recomendable que, antes del abandono del preservativo, concurran ambos al médico con el fin de que se les realice estudios para descartar que padezcan enfermedades de transmisión sexual.

Por otra parte, cualquier individuo debe evitar el contacto sexual con otra persona que tenga síntomas de la esfera reproductora, como picazón al orinar, presencia de flujo genital de una coloración no habitual, lesiones o verrugas en la mucosa genital o cualquier otro síntoma que llame la atención. La consulta al médico de forma precoz permitirá un correcto diagnóstico y tratamiento para la mayoría de las ETS.

El preservativo de látex debe utilizarse cada vez que se vaya a mantener relaciones sexuales, durante toda la duración de la misma, incluso pudiendo utilizar más de una unidad. Deben ser guardados en condiciones y estar disponibles fácilmente. El buen uso del preservativo es fundamental para obtener los resultados deseados; se debe educar a todos en su correcta utilización, incluso a las mujeres.

Es un derecho de la mujer solicitar que su pareja varón utilice preservativo si ella lo desea, no solo como forma de evitar el contagio de múltiples ETS, algunas de las cuales no tienen cura, como muchas de causa viral, como el herpes genital, el virus del papiloma humano, la hepatitis B y el VIH, cuya cura no se ha descubierto hasta la actualidad, siendo el preservativo un método para su prevención.

Es necesario verificar que los profilácticos no estén vencidos ni tengan el envase dañado, para garantizar que se encuentren en las mejores condiciones para ser utilizados.

En caso de mantener relaciones con diferentes individuos, trabajadores sexuales, personas que consumen drogas ilegales o si percibes cualquier elemento que te haga sospechar que tu pareja puede tener una enfermedad sexual, no dudes en utilizar preservativo y consultar al médico cuanto antes.

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