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Identificación del periodo fértil durante el ciclo menstrual

Abtun de del Aparato genital femenino No hay comentarios

La fertilidad se define como la capacidad de tener descendencia, para la cual se requiere de la presencia de un hombre y de una mujer. La edad fértil de la mujer comienza con la primera menstruación y se extiende hasta la última, con el comienzo de la menopausia. Desde la menarca la mujer puede quedar embarazada, hasta que comienza con sus ciclos irregulares finalizando su ciclo reproductor activo.

A lo largo de todo el ciclo menstrual femenino las posibilidades de lograr un embarazo van cambiando, siendo más altas algunos días, y mínimas durante otros. Conocer en qué fases hay mayor probabilidad de embarazo es muy importante, sobre todo por dos razones: saber los días de mayor fertilidad puede ser utilizado por aquellas parejas que quieren tener hijos, para potenciar así las posibilidades de lograr una concepción; por otra parte, el conocimiento de la fertilidad femenina permite disminuir las posibilidades de embarazo en aquellas parejas que no desean procrear o prefieren postergar un embarazo. Como ya se ha explicado, los ciclos menstruales pueden ser regulares o irregulares. Los ciclos regulares suelen ayudar a calcular los días de mayor fertilidad de la mujer.

En un ciclo sexual ideal de 28 días, la ovulación (liberación del óvulo desde el ovario) ocurre en la mitad del ciclo, en el día 14, aproximadamente. La etapa previa a la ovulación es la fase secretoria del ciclo menstrual, en donde el útero y el resto del cuerpo se preparan para una posible fecundación y un posterior embarazo. Esto sucede independientemente de que se produzca un coito o no. La ovulación determina la liberación del óvulo, que podría unirse con un espermatozoide si la mujer mantuvo relaciones sexuales sin protección.

Considerando que un óvulo vive entre 24 y 36 horas, se puede tener una idea de cuáles son los días de mayor fertilidad femenina. Pero no hay que dejar de considerar también la vida de los espermatozoides; estos suelen vivir hasta 72 horas. En resumen, la fertilidad femenina se extiende desde 4 días antes de la ovulación, hasta los 2 días posteriores.

El inicio de la menstruación ocurre en el día 1 del ciclo; la ovulación en el día 14, y el 28 es el día previo a una nueva menstruación. Por lo tanto, los días del ciclo menstrual con mayor fertilidad femenina van desde el día 10 hasta el 17, siendo englobada dentro de dicho periodo la ovulación.

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Para calcular los días de mayor fertilidad se debe tener en cuenta que la mujer puede haber tenido relaciones sexuales sin protección algunos días antes de la ovulación, y como los espermatozoides pueden llegar a vivir 3 días en el tracto genital femenino, esto equivale a un margen de 4 días previos a la salida del óvulo. Son solamente dos días posteriores a la ovulación, porque el óvulo vive poco tiempo dentro del aparato genital femenino, lo que hace que el coito tenga que producirse con anterioridad, durante o muy cerca de la ovulación. Durante este lapso de tiempo de una semana, que es cuando ocurre la ovulación, es cuando se da la máxima posibilidad de lograr un embarazo. Pero hay que tener en cuenta que el método del calendario solo puede ser utilizado por aquellas mujeres que tienen ciclos menstruales muy regulares.

Las mujeres que habitualmente presenten variaciones en sus ciclos no podrán contar los días de esta manera, por lo que es recomendable utilizar otros métodos para no quedar embarazadas.

El del calendario también puede ser un método ideal para aquellas parejas que quieren logran una concepción, ya que pueden calcular los días de mayor fertilidad femenina, para mantener más relaciones durante esa semana; de esta forma aumentarán las posibilidades de tener hijos. Existen otros métodos naturales para determinar los días fértiles, entre los que se destaca el método del moco cervical. Durante las distintas fases del ciclo menstrual, las hormonas sexuales producen distintos efectos en los diferentes órganos del aparato reproductor.

Un cambio se produce a nivel de la vagina, en donde cambia la consistencia y cantidad del moco. Para reconocer los cambios que experimenta el moco cervical, debemos saber que estos se dividen en tres períodos. Primer período: desde la menstruación y hasta 5 días antes de la ovulación; la vagina es seca y el moco cervical es escaso y espeso. La mujer puede reconocer entre sus dedos su filancia (capacidad de una mucosidad de extenderse hasta formar hilos). Segundo período: durante la ovulación la vagina es húmeda y el moco es abundante, claro y filante al tacto, lo que permite y facilita la movilidad y ascenso de los espermatozoides hacia las trompas. Estas características se mantienen hasta aproximadamente 2 días después de la ovulación. Tercer período: la vagina vuelve a estar seca y el moco cervical nuevamente es escaso, espeso y no filante. Este período comienza 2 días después de la ovulación y dura hasta la próxima menstruación.  El método del moco cervical puede ser influido por una gran cantidad de factores vinculados a la vida sexual, al humor, al estrés y a otras conductas. Es muy utilizado por parejas que están en la búsqueda de un embarazo.

Otro método natural es el control de la temperatura, basado en el hecho de que horas previas a la ovulación, la temperatura corporal aumenta medio grado centígrado. Para la utilización de este método la mujer debe tomar su temperatura diariamente, siempre en las mismas condiciones, preferentemente durante la mañana antes de levantarse. El día que su temperatura aumente una mínima fracción significará que está por ovular, lo que puede suponer una ocasión ideal para tener relaciones si se desea lograr un embarazo.

En cambio, de utilizarse como método anticonceptivo, tendrá muchas fallas, porque no permite evitar tener relaciones antes de la ovulación, lo que aumenta mucho el riesgo de que se produzca una gestación.

Existen unos kits de control de la ovulación, ideales para las parejas que quieren tener un hijo, que permiten buscar la presencia de una hormona en la orina de la mujer. Estos controles se deben realizar varios días seguidos, para poder determinar qué día la mujer ha ovulado, ya que esto significa que su óvulo ha sido liberado por el ovario y ya puede ser fecundado por un espermatozoide. Este kit de control correspondería utilizarlo como método anticonceptivo, porque los coitos previos a ese día pueden haber proporcionado espermatozoides que son viables de unirse con el óvulo liberado ese día.

Los métodos más recomendados para el control de la fertilidad femenina consisten en la toma de anticonceptivos hormonales orales que, a través del aporte de hormonas en bajas dosis, evitan la ovulación y la liberación del gameto femenino. También existen los métodos de barrera, como los preservativos masculinos que, además de evitar los embarazos, permiten prevenir el contagio de numerosas enfermedades de transmisión sexual. No existe ningún método anticonceptivo 100% efectivo. La fertilidad femenina varía según una gran lista de factores, muchos de los cuales no han sido completamente identificados y valorados.

La edad es considerada uno de los pilares para la fertilidad femenina, teniendo su punto máximo entre los 18 y los 28 años. La fertilidad es baja cuando se inicia la vida sexual activa en muchas mujeres, luego de la menarca, hasta que los ciclos se regularizan, pero igual existe un alto riesgo de embarazo durante esta época. En el otro extremo, los últimos ciclos, hasta la menopausia, suelen disminuir la fertilidad. Esto se debe a que son irregulares y a que se producen desajustes hormonales propios de la etapa por la que atraviesa la mujer.

En sentido general, a mayor edad, la fertilidad disminuye, fundamentalmente porque la mujer al momento de nacer tiene determinado el número de óvulos que podrá formar a lo largo de su vida. Es decir, que la mujer ya nace con el número máximo de folículos que darán origen a gametos durante su vida sexual activa. Esta característica hace que estos tiendan a ser menores a medida que pasan los años. También se han observado cambios a nivel de la información genética de los óvulos, que lleva a que los últimos tengan más mutaciones y se incremente el riesgo de enfermedades de los fetos.

El periodo fértil de la mujer también se modifica luego de un embarazo, por un hecho completamente natural como la lactancia. Durante la lactancia se produce un control hormonal diferente, que lleva a un menor efecto sobre la posibilidad de ovulación.

Evolutivamente se ha potenciado como la etapa clave para el desarrollo del niño, lo que produce que se inhiba parcialmente la ovulación, porque durante ese periodo la madre no podría tener otro embarazo de la mejor forma. Esta ventaja evolutiva permite un mejor desarrollo del niño, lo que genera que la mujer embarazada cuente con unos meses de protección anticonceptiva luego del alumbramiento.

De todas maneras, el efecto es variable de mujer en mujer, porque se requiere que la lactancia sea abundante y exitosa, por esto se recomienda utilizar un método anticonceptivo permitido durante la lactancia para evitar tener una nueva concepción. 

Finalmente, hay que agregar que existen parejas en que cada uno de los miembros, de manera separada, es fértil, pero de forma conjunta no logran una concepción. Esta situación de infertilidad de dos personas se debe a características genéticas y fisiológicas que la ciencia médica aun no ha podido aclarar completamente.

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