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Etapa de la Ovulación

Carolina de del Etapas del ciclo menstrual No hay comentarios

El ciclo menstrual de la mujer supone un gran control hormonal con los objetivos de preparar al cuerpo para la producción de un gameto femenino, la posterior fecundación y su desarrollo. Los ovarios son los órganos clave en la producción de hormonas sexuales que permiten la sincronización de todas las etapas que van ocurriendo a lo largo del ciclo ovulatorio.

Se denomina “ovulación” a la expulsión del gameto femenino desde dentro del ovario hacia la cavidad peritoneal, para ser captado por las trompas de Falopio y conducido a través de las mismas hasta dentro del útero. Este proceso ocurre, generalmente, en la misma fecha del ciclo menstrual de la mujer, lo que permite calcular los días de máxima posibilidad para lograr una concepción.

Se debe tener en cuenta que la ovulación es un proceso complejo, que requiere que algunas etapas previas se completen para que la producción del óvulo y su salida al exterior se realicen de manera exitosa.

Una de las diferencias entre el aparato reproductor masculino y el femenino es que los hombres producen gametos masculinos, denominados “espermatozoides”, a lo largo de toda su vida sexual. En cambio, la mujer nace con un número determinado de células que podrán dar origen a óvulos, lo que limita los plazos para lograr una concepción. Por esta razón, la ovulación ocupa un lugar destacado dentro del proceso reproductor ya que de realizarse de forma correcta va a permitir lograr un embarazo.

En general, se calcula que las niñas nacen con un número de células capaces de originar óvulos que van entre un millón quinientos mil y dos millones. El número parece extremadamente alto, pero hay que considerar que en cada ciclo que tendrá la mujer podrá utilizar cientos, e incluso miles, para lograr la maduración de un solo ovocito, que es la célula reproductora femenina inmadura. Los ovocitos se han detenido en el proceso de formación de gametos, denominado “meiosis”, que se retomará cada mes si la mujer tiene ciclos sexuales regulares.

Todo el proceso de ovulación tiene regulación endocrina a través de hormonas. El hipotálamo, una glándula ubicada dentro de nuestro sistema nervioso central, a nivel de la cabeza, es el centro de todo el control para la formación de gametos femeninos. Éste está comunicado ampliamente con el resto del sistema nervioso central, como el cerebro, lo que permite comprender por qué muchos aspectos emocionales y psicológicos influyen en la regularidad de los ciclos sexuales de la mujer, entre muchas otras características de los mismos.

El hipotálamo se comunica con la glándula hipófisis que va a producir una hormona llamada “folículo estimulante” (FSH). Ésta va a circular por la sangre hasta llegar a los ovarios; allí va a estimular a algunos ovocitos iniciando su proceso de crecimiento y maduración. Los ovocitos no crecen en forma aislada, sino que están cubiertos por numerosas capas y células, conformando un folículo.

Etapa de la Ovulación

Hay que tener en cuenta que se debe formar un solo óvulo en cada mes, lo que es determinado por los propios folículos. Aquel folículo que sea más sensible a la hormona FSH crecerá más, lo que hará que pueda producir mayor cantidad de otra hormona que inhibe el crecimiento del resto de los folículos; de esta forma, el organismo garantiza que solo un folículo pueda desarrollarse, crecer y formar un gameto femenino.

La ovulación puede dividirse en tres fases bien diferenciadas a lo largo de la vida de la mujer. La primera fase es la etapa preovulatoria, que se caracteriza porque el folículo seleccionado crecerá, y el ovocito que contiene finalizará la meiosis, permitiendo que su material genético esté listo para unirse potencialmente con un espermatozoide.

Durante esta fase se produce la maduración del óvulo, así como la preparación para su liberación del ovario. Hay que tener en cuenta que solamente un ovario se activa en cada ciclo menstrual, garantizando que se produzca un solo gameto femenino o dos en su defecto. Es muy raro que se produzca la maduración y la expulsión de más óvulos.

La segunda fase del proceso es la “ovulación” propiamente dicha, en la que se libera otra hormona sexual denominada “hormona luteinizante” (LH). Ésta contribuye a una degradación del tejido de la superficie del ovario, como forma de generar las condiciones para la salida del óvulo. Este efecto está estimulado por la gran presión que ha generado el folículo maduro, que tiene líquido y el ovocito libre en su interior. La presión del folículo produce la salida del líquido hacia la cavidad peritoneal junto con el ovocito; de esta forma se libera el gameto femenino a la mitad del ciclo menstrual.

Luego de producirse la liberación del ovocito desde el folículo maduro, este será captado por las trompas uterinas y conducido por su interior hasta la cavidad uterina.

La ovulación es un proceso que puede generar dolor y molestias físicas en algunas mujeres. El dolor pélvico, denominado comúnmente “dolor de ovarios”, durante la mitad del ciclo menstrual se debe a la ruptura de la pared ovárica y a la liberación del gameto maduro para su posible fecundación. Algunas mujeres tienen un gran dolor durante uno o dos días, lo que supone que disminuyan sus actividades habituales y tomen analgésicos para su control.

La vida del óvulo es de 12 a 36 horas como máximo, lo que determina que luego de este plazo se muera, sin ser posible la formación de un nuevo individuo. Las situaciones que pueden ocurrir son diversas. Por un lado, puede suceder que los espermatozoides ya se encuentren a nivel de la cavidad uterina o en la cavidad de las trompas de Falopio, lo que aumenta las probabilidades de una fecundación. Esta situación se produce porque la mujer ha tenido relaciones sexuales sin protección en los días previos o, incluso, el mismo día de la ovulación. Este es un hecho que se debe tener en cuenta para evitar embarazos no deseados.

Si en el proceso de ovulación no hay espermatozoides a nivel de las trompas de Falopio, el óvulo irá descendiendo lentamente a través de las mismas. Durante este proceso, que demora un máximo de 24 horas, tendrá posibilidades de unirse con un gameto masculino si la mujer ha tenido relaciones y, siempre y cuando, ambos gametos estén vivos y se encuentren dentro de los plazos que tienen cada uno de ellos.

La tercera fase de la ovulación ocurre luego de ésta y consiste en que todas las células que conformaban el folículo que había madurado para formar un óvulo con capacidad fecundante conforman el cuerpo lúteo (conjunto de células que secretan sustancias), que se va a mantener durante la fase final del ciclo menstrual esperando para saber si se produjo o no un embarazo.

El cuerpo lúteo tiene una acción esencial a través de la producción de progesterona y estrógenos, haciendo que el útero mantenga su endometrio apto por si se produce una fecundación. Durante la acción de varios días, el organismo espera por si se han unido el gameto femenino y el masculino. En caso de producirse una fecundación, el cuerpo lúteo se mantendrá activo por un aviso que le enviará el cigoto una vez implantado; seguirá secretando estrógenos y progesterona, evitando la menstruación y determinando la posterior aparición de la placenta para un correcto aporte de oxígeno, alimentos y otras sustancias que requerirá el feto.

Luego de los tres meses, la placenta se encarga de la función de secretar progesterona y estrógenos, entre muchas otras tareas, haciendo que el cuerpo lúteo sea eliminado por el ovario. Este mecanismo complejo permite garantizar que, en caso de producirse la formación de un nuevo individuo, el cuerpo femenino estará listo para llevar adelante un embarazo de la mejor manera, porque sin el cuerpo lúteo activo, las paredes de la mucosa uterina se desprenderían conduciendo a una menstruación. No puede haber menstruación si se va a producir un embarazo, razón por la cual la ausencia de la misma es uno de los indicadores claros y concretos de una fecundación.

En caso de que no se produzca la unión de ambos gametos, el cuerpo lúteo no recibe ninguna señal, lo que lleva a que involucione de forma rápida en pocos días. El descenso de los niveles de progesterona y estrógenos hace que se descamen las capas superficiales de la mucosa uterina, produciendo sangrado, que determina la aparición de la menstruación.

Las tres etapas de la ovulación se repiten de forma cíclica siempre siguiendo el mismo orden, lo que le permite a la mujer sospechar, cuando se produce una alteración, sobre la posibilidad de que esté embarazada. En algunas ocasiones se producen alteraciones en las fechas de la ovulación por factores psicológicos y emocionales, situación que puede requerir la consulta con un médico en caso de ausencia de la menstruación.

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